Benoit Paire se dirige a la grada en su partido ante Federer, en el US Open. COREY SIPKINEFE

El capitán francés apuesta por este heterodoxo en lugar de Gasquet

Este curso ya sumó notables victorias ante Djokovic, Pouille o Shapovalov

Las bajas de Jo-Wilfried Tsonga, lesionado en el menisco izquierdo, fuera de las pistas desde el 10 de febrero, y de Gael Monfils, que se retiró ante Kei Nishikori en la segunda ronda del Abierto de Estados Unidos, al recaer de sus problemas en la muñeca derecha, dejaron a Yannick Noah con un margen limitado de elección.

Deseoso de jugar con Francia antes del cambio de formato de la Copa Davis, Benoit Paire se había postulado desde hace tiempo para entrar en un grupo donde, en condiciones normales, no es fácil hacerse sitio.

El jugador de Aviñón, expulsado del equipo en los Juegos Olímpicos de Río de 2016 por indisciplina, se ha ganado la confianza de su capitán hasta el punto de que, tras el sorteo, le tocará abrir la semifinal ante Pablo Carreño. «Es su primera convocatoria en la Davis, pero da la impresión de que lleva mucho tiempo con nosotros. Ha entrenado muy bien toda la semana», argumentó Noah ayer en conferencia de prensa, a la hora de explicar por qué será él, y no Richard Gasquet, 30 puestos por delante en el ránking, el nominado para el primer día.

Portador de un tenis distinto, cargado de improvisación, Paire es un heterodoxo que responde a su estampa de aire hipster. A sus 29 años, se encuentra 54º del mundo, y cuenta con un solo título en el circuito, sobre la tierra de Bastad, en 2015. Esta temporada ha conseguido algunas victorias notables: frente a Djokovic, en Miami; ante Pouille, en Madrid, y contra Shapovalov, en Wimbledon.

Las reglas y la camiseta

Arnaud di Pasquale, entonces director técnico de la Federación Francesa de Tenis, decidió prescindir de su concurso tras la derrota en segunda ronda de los Juegos de Río contra Fabio Fognini, donde contó con una pelota de partido. «No se pueden desdeñar así las reglas y la camiseta. Se le advirtió varias veces. El equipo de Francia no es una barra libre. Si no es capaz de seguir unas normas, que no venga», dijo Di Pasquale. Al parecer, se le castigaba por no dejarse ver por la villa olímpica. Él mismo admitió que en las dos primeras noches no durmió en la villa. «La Federación no existe por lo que no es grave. Los Juegos Olímpicos no eran una de mis metas, lo siguen siendo los torneos ATP que dan puntos a la clasificación», zanjó Paire.

A diferencia de Caroline García y Kristina Mladenovic, que también fueron expulsadas por indisciplina, a Paire se le mantuvo la sanción hasta febrero de 2017. Algunos de sus ahora compañeros en el equipo, como Lucas Pouille, censuraron su actitud. Noah insistió ante los medios en que ha habido una particular sintonía entre el número 1 francés y el redimido Paire durante la semana que llevan trabajando juntos.

Puro temperamento, Paire, que acabó disculpándose por sus excesos verbales, tampoco es un ejemplo de contención en el circuito. En Washington, a principios de agosto, destrozó tres raquetas en la pista durante su partido contra Baghdatis, una peripecia más dentro de su controvertida carrera. «Me gusta el tenis, pero no deja de ser un trabajo y hay días en los que lo último que te apetece es ir a trabajar y prefieres estar con tu familia», confesó el pasado abril.