En las últimas semanas se han sucedido las revisiones a la baja en las previsiones de crecimiento. El ciclo económico comienza a mostrar señales de agotamiento y los analistas han respondido con rebajas en sus estimaciones. También el Banco Central Europeo (BCE) se ha unido a esta corriente y ha recortado sus estimaciones de crecimiento en una décima para 2018 y 2019. En concreto, la entidad espera que el ritmo del PIB se quede este año en el 2% y se frene hasta el 1,8% en 2019 y hasta el 1,7% en 2020.

Draghi ha alertado sobre la incertidumbre creciente en el mundo económico como consecuencia del proteccionismo, la debilidad de los países emergentes y la volatilidad de los mercados financieros. Estas dudas “están gananando peso” ha reconocido el presidente del BCE, Mario Draghi, al anunciar la rebaja de las previsiones de la entidad. De esta forma, ya no queda ningún banco central que no haya advertido de la política tan peligrosa que está adoptando el presidente de EEUU, Donald Trump, así como de los riesgos que generan los mercados emergentes.

“El proteccionismo es la mayor fuente de incertidumbre”, ha alertado Draghi. El resultado de todas estas dudas se traducirá en una demanda exterior más débil de lo que pensaba el BCE hace solo tres meses, motivo por el cual la entidad ha rebajado sus previsiones. El resultado de la debilidad externa podría haber sido peor, sin embargo, será contrarrestado gracias a la fortaleza de la demanda interna.

[Por qué los tipos de interés tardarán (y mucho) en subir en Europa]

Tal y como se esperaba, el Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener sin cambios su política monetaria en un momento en el que Europa se enfrenta a una cierta ralentización de la economía. La entidad presidida por Draghi ha decidido mantener los tipos de interés en el mínimo histórico del 0% y ha repetido que los mantendrá ahí “al menos durante el verano de 2019”. Era lo único que podía hacer ante la situación de incertidumbre sobre el ciclo económico al que se enfrenta el continente.

El BCE mantendrá los tipos de interés en el mínimo histórico del 0% al menos durante el verano de 2019

También sigue funcionando el programa de compra de activos por el que el BCE inyecta cada mes 30.000 millones al mercado europeo. La entidad ha confirmado que rebajará el ritmo de las compras de activos a 15.000 millones a partir de octubre y que concluirá el programa el próximo mes de diciembre. En ese momento, el BCE dejará de inyectar nueva liquidez al mercado, aunque mantendrá la reinversión de los activos que vayan venciendo para evitar reducir su balance. Sin embargo, ha advertido que la entidad está dispuesta a volver a actuar si los datos económicos empiezan a flojear durante los próximos meses.

Lo que no ha hecho Draghi es modificar las previsiones de inflación. Pese a los pobres datos de la inflación subyacente de los últimos meses, el BCE considera que el IPC se mantendrá en el entorno del 1,7% durante los próximos tres años. Una previsión que refuerza la idea de que la entidad no tendrá que inyectar más estímulos al mercado ni prorrogar los actuales. La consecuencia en los mercados ha sido un repunte del euro de un 0,5% hasta aproximarse a los 1,17 dólares.