Mucho han cambiado las cosas para aquel Pedro Sánchez dolido que arremetía contra grandes empresarios del país y los culpaba de su caída al abismo político. Dos años después, Sánchez es presidente del gobierno y, como tal, debe cumplir con su deber: según fuentes oficiales de la Moncloa, el mandatario lleva desde que ocupó el cargo reuniéndose con varios de los directivos del Ibex 35, una medida que, aseguran, forma parte de la agenda de trabajo del socialista.

De las reuniones de Sánchez con figuras políticas como Angela Merkel, Emmanuel Macron, Quim Torra o Pedro Casado se ha informado públicamente, pero el Ejecutivo no ha dado cuenta pública de sus encuentros con empresarios como Ana Botín (Santander), Isidre Fainé (CaixaBank), Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola) o José María Álvarez-Pallete (Telefónica), tal como han estado anunciando varios medios en los últimos días.

Por su parte, fuentes oficiales de la Moncloa matizan que las reuniones se enmarcan dentro de la agenda de trabajo de Sánchez, alegando que estos encuentros se están llevando a cabo con figuras de todos los sectores y que sirven para “tomar el pulso a la economía de España”. Además, desde el Ejecutivo aseguran que las reuniones llevan produciéndose desde que el presidente asumió su cargo en junio y que se retomarán en septiembre, cuando este regrese de sus vacaciones.

Las reuniones se producen en un momento de tensión entre el Ejecutivo del PSOE y el sector empresarial, después de que el Gobierno socialista manifestase su intención de aprobar un impuesto sobre sociedades del 15% de su resultado contable. Los directivos de varias entidades, entre ellas el Santander y BBVA, ya han mostrado públicamente su desagrado con esta medida fiscal, por lo que no sería de extrañar que los grandes del Ibex 35 aprovechasen esta oportunidad para trasladarle su descontento a Sánchez en persona.