Peter Sagan se adjudica el esprint en la quinta etapa del Tour. JEFF PACHOUDAFP-PHOTO

Al igual que el Giro decidió hace décadas homenajear a Fausto Coppi dando su apellido a la cima más alta de cada edición, quizá el Tour deba plantearse seguir el ejemplo con Peter Sagan. Quizá, podrían concederle a la primera semana de la carrera el sobrenombre de ‘Semana Sagan’. Desde que el eslovaco debutó en la prueba ciclista más importante del mundo, es el incontestable rey de los primeros días de cada edición. Unas veces gana, otras veces no, pero siempre está ahí. Siempre. [Narración] [Clasificaciones: Etapa | General]

En aquel debut, en 2012, sumó cinco ‘top 10’ en las nueve primeras etapas. Otros cinco en 2013, siete en 2014, seis en 2015, cinco en 2016 y dos en las cuatro primeras de 2017, antes de ser descalificado. En las cuatro etapas individuales que se han disputado en la presente edición, Sagan suma dos victorias y dos segundos puestos. Un registro sólo a la altura de un ciclista irrepetible, el único de la historia en ganar tres veces consecutivas el campeonato del mundo.

Este miércoles, en Quimper, todas las miradas apuntaban al líder del Bora. La etapa parecía hecha a su medida. Un terreno rompepiernas que fue eliminando poco a poco a todos los esprínters puros y un final en una cuesta lo suficientemente suave como para que primara su velocidad sobre la potencia de Valverde, Martin, Alaphilippe o Gilbert. La noticia, de hecho, habría sido que ganara alguien distinto al eslovaco.

La mayor fuga

Fueron 204 kilómetros protagonizados en buena medida por la fuga de mayor nivel que se ha visto en lo que va de Tour, con Calmejane, Edet y Skujins como últimos supervivientes. Por detrás, mientras el pelotón sostenía el ritmo, se iban descolgando los Cavendish, Kittel, Démare o Groenewegen, atragantados por las continuas subidas y bajadas por las estrechas carreteras de la Bretaña, inusualmente bendecida por el sol para el paso del Tour.

A 12 kilómetros de meta, la escapada pasó a la historia, devorada por el fuerte ritmo de un Sky cuya única pretensión era llevar bien colocado a Froome y evitarle problemas. Se miraban unos a los otros hasta que Gilbert decidió romper la baraja en el último kilómetro. A su ataque respondieron todos los llamados a hacerlo, también un Van Avermaet que logró su objetivo de conservar el maillot amarillo un día más.

Reagrupados todos los que aspiraban al triunfo, también Valverde, Sagan y Colbrelli arrancaron casi al unísono, momento en que todos los demás entendieron que el triunfo iba a ser imposible. Entre los dos esprínters, Sagan demostró que sólo Gaviria y en el llano le gana el pulso en este Tour. Descartado el colombiano, nadie iba a impedir que la ‘Semana Sagan’ siguiera su curso con total brillantez. El jueves, con el Muro de Bretaña en el horizonte, será otra historia.