09/07/2018 05:00

Soledad Pérez tiene 54 años y es de Guadalajara. Tiene apnea del sueño y necesita un dispositivo que le ayude a dormir cada noche. “Es bastante incómodo, hace mucho ruido y molesta también a la persona que está a tu lado, pero es la única forma que hay de no sentir que no has descansado nada al día siguiente”, explica a El Confidencial.

Según el estudio de la Sociedad Española del Sueño (SES), se estima que existen entre cinco y siete millones de personas que sufren de este trastorno y más del 80% no están diagnosticadas. O lo que es igual: dejan de respirar entre ronquidos, periodo que puede durar desde diez segundos hasta algunos minutos y repetirse, en los casos severos, más de 30 veces en una hora.

Además, entre 1.200.000 y 2.150.000 de personas lo sufren sin saber. Un grave problema si se tiene en cuenta que no dormir bien por la noche repercute más allá del necesario descanso para el día siguiente, y va desde alteraciones cardiovasculares hasta desarrollo de tumores. “Antes de hacerme las pruebas, aunque durmiera muchas horas me sentía cansada todo el rato y lo arrastraba todo el día. Además, mis ronquidos eran terribles. Mi familia hacía chistes sobre el volumen que tenían, era horroroso”, añade.

Si roncas, te cuesta respirar y te levantas cada día muy cansado, acude a tu médico para que te hagan un estudio del sueño. Si ya estás diagnosticado, hay una serie de cosas que están empeorando tu enfermedad y que quizá no sepas. Estas son algunas de ellas.

Tu peso

“El principal factor que contribuye a la apnea del sueño es la obesidad”, explica la doctora Asha Singh, directora del Programa de Medicina del Sueño de OHSU en Portland, Oregón. El exceso de kilos puede aumentar los tejidos dentro y alrededor de las vías respiratorias haciendo que estas sean más vulnerables al colapso a medida que los músculos se relajan durante el sueño. Del mismo modo, la gente obesa tiende a tener cuellos más anchos, “lo que también puede ser un factor“, comenta David Schulman, un especialista en medicina del sueño. Aunque las personas delgadas pueden desarrollar apnea, más del 50% que tienen esta condición tienen sobrepeso, según datos del Ministerio de Sanidad.

Por lo general, dormir boca arriba empeora la apnea del sueño y hacerlo de lado la mejora

“Puede que dos personas tengan el mismo peso e índice de masa corporal y uno sufra apnea y la otra no”, afirma Amy Guralnick, profesora asistente de medicina en la Universidad de Chicago y miembro de la facultad en el Centro de Trastornos del Sueño de la universidad. “Pero si alguien ya la tiene y engorda, casi con seguridad empeorará“, añade.

Pero esta también puede contribuir al aumento de peso. Existen evidencias que sugieren que puede conducir a tener más ganas de comer alimentos no saludables. Un estudio publicado en el ‘Journal of Clinical Sleep Medicine’ descubrió que las personas con formas graves del trastorno, especialmente las mujeres, tenían más probabilidades de elegir productos menos sanos que aquellos con casos leves o sanos. Mientras que adelgazar puede aliviar o eliminar la enfermedad si la causa principal es el peso, se ha demostrado que no hay “evidencias convincentes” de que el tratamiento de la apnea haga que la gente adelgace.

El alcohol y el tabaco

“El alcohol aumenta la relajación muscular, y para estos casos es lo que ocurre en los músculos de la garganta y la lengua”, explica Kathleen Yaremchuk, presidenta de otorrinolaringología y especialista en sueño del Sistema de Salud Henry Ford en Detroit. Esto hace que las vías respiratorias sean más vulnerables a la obstrucción durante el sueño. Aunque el efecto del alcohol por lo general se disipa ya que limpia el cuerpo durante toda la noche, la reducción de su ingesta puede ser muy útil.

¿Necesitas una razón más para dejar de fumar? Esta práctica insana puede aumentar el riesgo de desarrollar apnea del sueño y problemas respiratorios para quienes la padecen. Los cigarrillos son irritantes directos de las vías respiratorias superiores, la garganta, la úvula, el paladar blando y la lengua y con el tiempo pueden hacer que el área se hinche. El tabaco es también la principal causa de enfermedad pulmonar obstructiva crónica y un potente desencadenante de los síntomas del asma, que también reduce e inflama la zona.

Medicamentos y otras enfermedades

Los tratamientos recetados también pueden ser contraproducentes. “Si estás tomando relajantes musculares, tendrás mayores ronquidos y sufrirás apnea”, explica Chediak. “La gran mayoría de los medicamentos para dormir tienen estas propiedades”, añade. Además, las pastillas para dormir hacen que sea más difícil despertar del sueño. Los analgésicos también pueden ser problemáticos, dicen los expertos, particularmente los opioides, que causan supresión respiratoria y aumentan las dificultades respiratorias que una persona puede enfrentar de la noche a la mañana.

Se estima que existen entre cinco y siete millones de personas que sufren de este trastorno y más del 80% no están diagnosticadas

La diabetes y presión arterial alta aumentan el riesgo cardiovascular de una persona y se asocian a tasas más altas de apnea del sueño. “Alrededor del 30 al 40% de los adultos con hipertensión también tienen este trastorno. El 80% de los pacientes que no responden a la medicación también la tienen”, comenta Singh. “Adherirse al tratamiento para este trastorno es un medio comprobado para disminuir la presión arterial”. Aproximadamente 7 de cada 10 personas con diabetes tipo 2 también tienen lo sufren. La gravedad afecta directamente los síntomas de esta y, a la inversa, un control deficiente de la glucosa está relacionado con una apnea peor.

La posición y la falta de sueño

“Por lo general, dormir boca arriba empeora las cosas y de lado las mejora”, dice Schulman. Eso tiene que ver con cómo y dónde el peso cae en las vías respiratorias. “La primera hace que la lengua se relaje aún más y eso no te viene nada bien”, añade.

El uso de dispositivos de terapia posicional que hacen que duerma de lado puede ayudar a tratar la apnea del sueño. Se cree que el cuerpo anhela el tipo de sueño más profundo cuando se priva del mismo y se lanzará a él para compensar la pérdida de la escapulación, comenta Schulman. Pero el trastorno tiende a empeorar durante ese período profundo, llamado sueño de movimiento ocular rápido (REM), debido a su mayor estado de relajación, continúa. Por lo tanto, es importante tener el tiempo adecuado para el descanso nocturno. Por otro lado, no dormir a menudo es una consecuencia de esta enfermedad, que puede crear un ciclo infinito.

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