El Palmar de Troya tenía muchas cosas que celebrar en 2018: cincuenta años de la aparición mariana que dio lugar al culto y cuarenta años de su ruptura con la Iglesia católica tras la proclamación de su propio papa, Gregorio XVII. Pero como no podía ser de otra forma, la iglesia cismática ha celebrado su doble aniversario con una desconcertante sucesión de eventos bizarros: el ex papa Gregorio XVIII, que en 2016 renunció al papado asegurando que el Palmar era un engaño, fue detenido y encarcelado tras intentar robar en la basílica del Palmar -una descomunal catedral en la Sevilla profunda. El errático asalto acabó a navajazos.

Un episodio de robo y navajazo con pontífice implicado puede sonar muy extraño, pero en realidad es normal… Completamente normal en el contexto de esta estrafalaria escisión católica. Este artículo trata de explicar por qué lo que ha pasado estos días en el Palmar de Troya es NORMAL, y por qué esta mezcla imposible de suceso turbio, lucha de poder y bizarrismo religioso es el carbón que ha alimentado históricamente a la secta española más exitosa de las últimas décadas.

”El Palmar se convirtió en el escenario de un particular juego de poder entre videntes… que cambió con la aparición de dos advenedizos que, tras un tenso combate territorial, se harían con las riendas del asunto y fundarían la Iglesia palmariana

El Palmar de Troya es un fenómeno pop fascinante por su barroquismo. En los últimos meses ha tenido un papel destacado en una novela (‘Origen’) del superventas Dan Brown y en el nuevo ensayo (‘Cómo acabar con la contracultura’) de Jordi Costa, que bucea en los primeros meses de la orden. Según ‘ABC’, en marzo de 1968, ”una extraña señora se apareció a cuatro niñas” en la finca de La Alcaparrosa (afueras del pequeño pueblo del Palmar de Troya, Utrera, a 40 kilómetros de Sevilla). Luego vinieron más apariciones marianas, y la llegada de miles de peregrinos… y de los videntes de la provincia: la finca se dividió en facciones de videntes deseosos de liderar la turbamulta mística: ”El Palmar se convirtió en el escenario de un particular juego de poder entre videntes… que cambió con la aparición de dos advenedizos –Clemente Domínguez y Manuel Alonso-, que, tras un tenso combate territorial, se harían con las riendas del asunto y fundarían la Iglesia palmariana”, resume Costa.

La cosa creció en fieles y donaciones. Clemente Domínguez se autoproclamó papa Clemente XVII en 1978 e impuso la línea dura: una iglesia verdadera, antimarxista, anti Concilio Vaticano II y anti todo lo que ellos consideran blasfemo, incluida la Iglesia católica. Si había que canonizar a Francisco Franco, se le canonizaba (en la fachada de la basílica llegó a haber temporalmente (2014) una escultura del Generalísimo, vestido de militar y con corona de santo). Otros santos venerados fueron Carrero Blanco, Cristóbal Colón, Primo de Rivera y Don Pelayo. “La Iglesia palmariana tenía dos paraisos perdidos: la España predemocrática y la Iglesia preconciliar. En su credo, no obstante, también quedaba lugar para un espacio utópica: el planeta de María, donde no existe el pecado y los justos arrebatados a la Tierra viven en visión beatífica”, escribe Costa.

Escultura de Franco en la fachada de la basílica de El Palmar de Troya (EFE)
Escultura de Franco en la fachada de la basílica de El Palmar de Troya (EFE)

El ensayista rescata una película española olvidada -‘Manuel y Clemente’ (Javier Palmero, 1986)-, que “destaca como una verdadera rareza por su ambicioso propósito de ofrecer una rigurosa crónica en clave satírica de la creación de la Iglesia de El Palmar de Troya, a partir del seguimiento de las andanzas picarescas de Clemente Domínguez y de Manuel Alonso Corral, pareja homosexual ‘armarizada’ que descubre, en la proliferación de videntes en los alrededores de la finca de La Alcaparrosa, un filón para salir de unas vida marcadas por la precariedad económica y la invisibilidad social”.

La historia real de la formación de la Iglesia palmariana es lo bastante grotesca y delirante de por sí como para que Javier Palmero pueda trenzar un relato excesivo y esperpéntico sin necesidad de forzar o exasperar el tono cómico”, resume Costa sobre el filme.

El extranjero

Magnus Lundberg, profesor del Departamento de Teología de la Universidad de Upsala (Suecia), era un joven estudiante de posgrado cuando llegó a Sevilla a investigar otro asunto en los noventa. Cuando le contaron que exitía una iglesia cismática en la zona que tenía su propio papa, se quedó perplejo. La cosa no mejoró cuando le dijeron que el pontífice era un clásico de la noche sevillana, y que el Palmar de Troya tenía toda una historia de picaresca detrás. En ese momento tuvo lugar una colisión en el cerebro del investigador nórdico que podríamos describir así: el choque de dos locomotoras culturales opuestas: Bergman contra Berlanga. Lundberg se puso a investigar. Hoy día es el mayor especialista mundial en el Palmar de Troya, con un reciente ensayo imprescindible para entender el significado profundo de la Iglesia palmariana: ‘A Pope of their Own El Palmar de Troya and the Palmarian Church‘. O cuando un sobrio teólogo sueco cae fascinado por una secta milenarista andaluza. Superen eso.

El éxito de Lundberg es parecido al éxito de la buena comedia: aquella que se toma en serio, cuyos chistes se cuentan con cara de palo. En efecto, más allá del desbarre psicodélico del Palmar, Lundberg se toma absolutamente en serio su objeto de estudio. ¿Que el papa del Palmar decide reescribir la Biblia? Se analizan los cambios. ¿Que la Virgen comunica algo a los palmarianos? Se explica qué es lo que ha dicho exactamente María y sus consecuencias sobre la organización religiosa.

La guerra de los videntes

Clemente Domínguez y Manuel Alonso conquistaron el Palmar durante el Juego de Tronos de videntes que inició el culto. Su triunfó se basó en el carisma como vidente de Clemente, al que cada poco se le aparecía Cristo y la Virgen con mensajes milenaristas sobre el fin del mundo, pero también para decirle que no podía haber mujeres al frente del Palmar (casualmente todos los videntes que disputaban el liderazgo a Clemente eran… mujeres). Clemente y Manuel se hicieron finalmente con el control del territorio en el año 1974, al comprar la finca de La Alcaparrosa, entre acusaciones de fraude.

La capacidad de futuro papa del Palmar para combinar lo místico, lo carismático y el politqueo puro y duro era asombrosa

Para entonces el Palmar ya había colisionado con la Iglesia católica. En 1970, coincidiendo con la llegada de 40.000 peregrinos, el Arzobispado de Sevilla calificó las apariciones de “histeria colectiva sobrenatural” y prohibió la presencia de sacerdotes en la zona (sin lograrlo del todo: el trasiego de curas de varios países del mundo era creciente y anticipó el éxito del Palmar como secta internacional). Fue justo entonces -y nuevamente por casualidad- cuando Cristo y la Virgen comunicaron a Clemente que el arzobispo de Sevilla –José María Cardinal– era un peligroso “masón”. Sí, la capacidad de Clemente para combinar lo místico, lo carismático y el politqueo puro y duro era asombrosa.

Era la hora de la guerra sin cuartel contra la jerarquía católica. “Para los palmarianos estaba cada vez más claro que la gran mayoría del episcopado español e internacional era herético, marxista y masón… pues no escuchaban los mensajes revelados en el Palmar”, escribe Lundberg.

El papa auténtico

La muerte de Franco en 1975 precipitó los acontecimientos. Sirvió, según el teólogo sueco, de “catalizador” para elevar el desafío del Palmar a la Iglesia oficial. Tocaba liderar la resistencia contra la nueva ola conciliar, democrática y de relajación de las costumbres morales y espirituales. Otro momento decisivo fue el accidente de tráfico de Clemente en 1976: perdió los dos ojos. El “vidente ciego” tuvo entonces la visión definitiva: debía dar un paso al frente y convertirse en el nuevo papa. “Su ceguera era una prueba, si la pasaba, merecería asumir el papado”, escribe el profesor nórdico.

Para los palmarianos estaba cada vez más claro que la gran mayoría del episcopado español e internacional era herético, marxista y masón… pues no escuchaban los mensajes revelados en el Palmar

Justificaciones teóricas no faltaron a Clemente: el Vaticano se había convertido en la nueva Sodoma y Gomorra. El pontífice Pablo VI (1963-1978) era una marioneta de oscuras fuerzas masónicas, estaba “prisionero” en el Vaticano, le mantenían “drogado” y había sido reemplazado por un doble, según Clemente. La teoría del doble de Pablo VI circulaba hacía tiempo entre los grupos tradicionalistas y milenaristas internacionales, e incluso sirvió de tesis para un ensayo alemán con abundante material fotográfico del, ejem, doble del pontífice. Lo cuenta Lundberg en su libro: lo crean o no, aún existen pequeños grupos -los ‘survivantists’- que sostienen que Pablo VI sigue vivo (en 2018 tendría 121 años), enchironado en una mazmorra vaticana. El caldo de cultivo para justificar la ordenación de un papa alternativo estaba ahí.

Cuando Pablo VI murió el 6 de agosto de 1978, los palmarianos aseguraron que había sido envenenado por su secretario de Estado, un masón, un sicario de la curia romana. Era el momento de Clemente Domínguez, autoproclamado papa por “intervención divina directa” pocas horas después del fallecimiento del pastor de la Iglesia católica. ¡Pablo VI ha muerto! ¡Viva Clemente XVII! “Clemente coronado Papa”, tituló el ‘ABC’ de Sevilla el 16 de agosto de 1978. “Gregorio XVII ha dicho que a partir de ahora el mundo verá cosas extraordinarias y maravillosas”, añadió el rotativo.

Todo tiene que ser opaco, ocultista, huidizo y siniestro, y quizás encierre un problema de ocultación del Fisco: como los juegos de bolas de cristal, como la picaresca, como el mundo de los bobos

La información de ’ABC’ iba acompañada de una Nota de la Redacción donde se cargaba contra la ”sarta de grotescos despropósitos” del Palmar: ”Los protagonistas de la farsa tiene que blindarse del ridículo recurriendo al estoterismo de las madrugadas y las puertas cerradas… Todo tiene que ser opaco, ocultista, huidizo y siniestro, y quizás encierre un problema de ocultación del Fisco: como los juegos de bolas de cristal, como la picaresca, como el mundo de los bobos”.

”Gregorio XVII calificaría luego a los siguientes pontífices vaticanos –Juan Pablo I y Juan Pablo II– de “antipapas y precursores del anticristo”, escribe Lundberg. Un año después de su elección, la Virgen se ’apareció’ de nuevo a Gregorio para decirle: ”La Iglesia oficial está podrida y corrupta. Se ha convertido en una gran ramera fornicadora. Y ha pactado con los enemigos de Cristo”. Tal cual. Ni un paso atrás.

Un papado movidito

Dentro de las derivas surrealistas del papado de Gregorio XVII, destacan las siguientes: la Virgen en persona le dijo al pontífice que le curaría de su ceguera un 12 de octubre de 1992, coincidiendo con el quinto Centenario del Descubrimiento de América, pero el milagro no tuvo lugar, lo que llenó a Gregorio de zozobra. Los últimos años de su mandato, de hecho, estuvieron marcados por su comportamiento errático: de sus melopeas en las madrugadas sevillanas a oficiar misa ebrio en la catedral del Palmar.

Gregorio estaba, según Lundberg, preso de un “estado de venganza hacia Dios”. Un buen día (1997) se le ‘apareció’ el profeta Elías y le dijo que la Biblia era un libro herético y tenía que reescribirlo. Según el testimonio de un ex obispo del Palmar recogido por Lundberg, la revelación se produjo en circunstancias aparatosas: el pontífice Gregorio XVII estaba en su habitación escuchando flamenco completamente borracho cuando se le apareció Elías y le susurró: “Los judíos y los masones han manipulado la Biblia durante siglos”.

Gregorio XVII saludando a sus feligreses
Gregorio XVII saludando a sus feligreses

El pontífice ciego, en definitiva, se estaba enroscando sobre sí mismo. En el año 2000 purgó a 18 obispos y 7 monjas por herejes y por tramar un Golpe de Estado contra él. O Gregorio acusando a sus enemigos internos de crear una, ejem, oscura secta para derrocarle. Lo que había era un creciente malestar con sus arabescos doctrinarios y con su comportamiento poco decoroso, como sus escandalosas cogorzas en la Feria de Abril. Según antiguos miembros del culto, las relaciones (homo)sexuales entre obispos eran frecuentes y se habían asumido ya como normales, pero varios episodios de abusos sexuales enrarecieron el papado.

Ojo a esta apoteósica crónica publicada en ‘El País’ en 1987 sobre Gregorio XVII como ‘ravero’:

“El papa invidente de El Palmar de Troya, y cuatro mitrados de su séquito vienen demostrando últimamente una cierta afición al vino, y no precisamente al de la misa. El pasado fin de semana llegaron al parador nacional de Gil Blas, en Santillana del Mar (Cantabria), con la intención de pernoctar. El conserje les advirtió que podían quedarse a cenar, pero no a dormir porque no quedaban habitaciones libres. La comititiva episcopal no se cortó: cenaron en el parador, prolongaron la sobremesa hasta las tres de la madrugada y decidieron después pasar la noche paseando por los jardines que rodean el edificio, tras haber aligerado considerablemente la bodega del bar. En cualquier caso, y para que quedase constancia de su religiosidad, no acompañaron la curda con el tradicional ‘Asturias, patria querida’, sino con cantos gregorianos que dejaron traspuestos a los huéspedes del hotel. Los conserjes les amonestaron varias veces, a lo que respondieron: “Comamos y bebamos, que el fin del mundo está próximo”.

Comamos y bebamos, que el fin del mundo está próximo

Pero no se vayan todavía, porque aún hay más: “A primera hora de la mañana se obsequiaron con chocolate y abundantes churros. La noche transcurrida en vela pero sin recogimiento, los ardores del aparato digestivo y el aire de la mañana no debieron sentar bien al papa Clemente, quien se puso a vomitar antes de introducirse en el lujoso Audi aparcado ante el parador. Al confundirles con juerguistas ataviados de hábitos religiosos, una vecina les llamó cerdos a grito pelado desde la ventana de su casa. Como los viajeros parecían no encontrarse en condiciones de manejar un vehículo, optaron por retornar al parador y pedir dos habitaciones contiguas con vistas al mar, gusto por el paisaje que no pudo satisfacerse porque el Cantábrico queda lejos de Santillana. Tras dar instrucciones de ser despertados a las siete de la tarde del sábado, el papa Clemente se introdujo con sus acólitos entre las sábanas. Al llegar la hora convenida, avisaron que no se les sirviese cena porque continuarían su recuperación hasta las siete de la mañana del domingo. Al fin, los cinco extraños turistas desayunaron, pagaron la cuenta y se marcharon”.

Sombreros fuera.

Resumiendo en modo canción de Los Inhumanos: Alcohol, alcohol, alcohol, alcohol, alcohol, hemos venido a destruir el mundo, el resultado nos da igual.

Señoras ricas extranjeras

La crisis interna y de liderezgo coincidió -no por casualidad- con la crisis económica del Palmar.

El teólogo sueco revisa en el libro las fuentes de financiación del Palmar -tarea compleja en un organismo tan opaco. Financiación óptima basada en su impacto setentero como orden tradicionalista que se oponía al libertinaje del Vaticano II. 1) Sus miembros y simpatizantes donaban parte de su dinero a la organización, herencias incluidas 2) Sus mayores donantes fueron tres señoras ricas de Suiza, Alemania y EEUU; una de ellas murió a mitad de los ochenta y otra en 2001. 3) Más tarde llegarían las ventas de sus propiedades inmobiliarias sevillanas.

El dinero de las primeras donaciones se gastó en comprar el terreno de las ’apariciones’ de la Virgen, en hacerse con 15 propiedades en el centro de Sevilla para albergar a los miembros de la orden y en empezar a construir la gigantesca catedral.

La entrevista

A Gregorio XVII, muerto en 2005, le sucedió Pedro II, es decir, el fundador Manuel Alonso, la otra pieza del engranaje: Gregorio ponía el carisma y el misticismo y Manuel el cerebro y la gestión. Luego vino Gregorio XVIII (2011-2016), conocido como Jesús Ginés, fugado tras darse cuenta de pronto de que aquello era un montaje… y reaparecido ahora con su estrepitoso asalto a la catedral troyana.

Hablamos con Magnus Lundberg sobre qué está pasando ahora mismo en el Palmar de Troya.

PREGUNTA. ¿Cómo interpreta el intento de robo del ex papa Gregorio XVIII?

RESPUESTA. ¿Qué puedo decir? Naturalmente, no lo esperaba. Pero al mismo tiempo, nadie hubiera vaticinado en 2016 que antes del fin del año, Gregorio XVIII dejaría el papado y la iglesia palmariana, o que él y su esposa aparecerían semidesnudos en ’Interviú’. Pensé que pasaría algo extraño con él, que sería investigado por delitos económicos, o algo así, pero lo del robo a mano armada, no me lo esperaba.

Gregorio pensó que podía abandonar la iglesia, pasar página y llevar una vida normal. Para mí fue muy extraño leer sus entrevistas en la prensa española y en las televisiones días después de que se fuera del Palmar. Por lo general, las entrevistas fueron bastante acríticas. Gregorio se convirtió rápidamente en un tertuliano experto en la iglesia palmariana, como si no hubiera sido el líder supremo y brutal del grupo hasta hacía unas semanas. Para mí fue bastante desagradable.

El Palmar como espectáculo televisivo
El Palmar como espectáculo televisivo

P. ¿Por qué dejó el Palmar Gregorio XVIII?

R. Dijo que se fue al darse cuenta de que todo era mentira y que había encontrado documentos que lo probaban. Pero nunca aclaró nada en concreto sobre dicha documentación. Creo que se sintió amenazado y que estaba cansado de todo. Por supuesto, la historia de amor con Nieves Triviño también jugó un papel importante.

P. ¿Qué repercusión interna tuvo la apostasía del ex papa?

Gregorio se convirtió rapidamente en un tertuliano experto en la Iglesia Palmariana, como si no hubiera sido el líder supremo y brutal del grupo hasta hacía unas semanas

R. Por supuesto, su apostasía fue un escándalo, pero creo que muchos se alegraron de que se fuera. Con el nuevo papa -Pedro III- algunas de las reglas han cambiado un poco, aunque la mayoría siguen siendo las mismas. No ha habido una gran liberalización bajo Pedro III.

Gregorio XVIII nunca fue un papa popular y él lo sabía: lo declaró explícitamente en sus sermones impresos. Era conocido como un individuo difícil y de mal genio incluso antes de asumir el papado. La mayoría de los documentos papales oficiales que escribió tenían que ver con lo que un palmariano no podía hacer, del modo de vestir a cómo aislar a los palmarianos del mundo exterior. De acuerdo, no era nada nuevo, pero la cantidad de reglas y los cambios rápidos que propuso Gregorio sí lo eran.

Él era el Papa y el papado se considera un sacramento en la iglesia palmariana. Era considerado infalible y debía ser obedecido pasara lo que pasase. Tenía el poder de excomulgar a cualquiera que no siguiera las reglas, y lo hizo. Para un creyente palmariano, la excomunión significa perder la oportunidad de la salvación.

P. Usted sostiene que el Palmar de Troya siempre ha sido un negocio…

Creo que siempre ha sido un negocio

R. Sí, creo que siempre ha sido un negocio. Necesitaban mucho dinero para construir su gran basílica y llenarla de adornos. Necesitaban muchos edificios en Sevilla y otros lugares para alojar a los frailes y a las monjas. Necesitaban mucho dinero para financiar un ministerio global con fieles que vivían en varios continentes. Sin embargo, la mayoría de los frailes y monjas no vieron nada de esas riquezas; vivieron vidas simples. Pero unos pocos elegidos gastaron enormes sumas de dinero en viajes, artículos de lujo, buena comida y mucho alcohol.

Al mismo tiempo es importante no reducir la iglesia palmariana a un negocio. Era y es una organización religiosa con muchas personas que creen que su iglesia es exactamente lo que Dios quiere de las personas y que su pequeño grupo es el único fiel que queda en el mundo.

GRA361 MONACHIL(GRANADA), 08 09 2016.-El expapa de la Iglesia de El Palmar de Troya Ginés Jesús Hernández (i), y su pareja, Nieves Triviño (d), han sellado hoy su relación, tras abandonar el primero su papado, con una boda civil celebrada esta tarde en el Ayuntamiento de Monachil (Granada), donde la novia ejerce como técnica organizadora de fiestas locales.EFE MIGUEL ANGEL MOLINA
GRA361 MONACHIL(GRANADA), 08 09 2016.-El expapa de la Iglesia de El Palmar de Troya Ginés Jesús Hernández (i), y su pareja, Nieves Triviño (d), han sellado hoy su relación, tras abandonar el primero su papado, con una boda civil celebrada esta tarde en el Ayuntamiento de Monachil (Granada), donde la novia ejerce como técnica organizadora de fiestas locales.EFE MIGUEL ANGEL MOLINA

P. Al hilo del intento de robo de Gregorio XVIII: ¿estamos ante la última lucha de poder por controlar el negocio?

R. No lo creo. Estoy seguro de que hay luchas de poder dentro de la iglesia, pero no creo que el intento de robo cambie nada.

P. ¿Está en crisis económica el Palmar? ¿Cuáles han sido sus fuentes de financiación los últimos años?

R. Deben estar en crisis, económica y de afiliados. Probablemente no quedan mas que mil palmarianos en el mundo. En teoría pagan un diezmo, pero muchos pagan bastante más que eso. Aunque la comunidad religiosa de El Palmar de Troya es más reducida de lo que solía ser -creo que quedan unos treinta obispos y treinta monjas- la manutención de la iglesia es costosa. Una importante fuente de ingresos es la venta de residencias para ancianos, tanto en Irlanda como en países de habla alemana.

P. ¿Cuál es la mayor originalidad de las creencias palmarianas?

La novia del papa en 'Interviú'
La novia del papa en ‘Interviú’

R. Hay muchas diferencias entre el catolicismo romano y el catolicismo palmariano. Una de las más importantes es que los palmarianos tienen su propia Biblia que se terminó en 2000/2001. Está construida sobre la Biblia común, pero incluye mucho más material, basado en las supuestas revelaciones a Gregorio XVII. Por ejemplo, incluye fechas exactas de todos los eventos bíblicos.

La liturgia es muy diferente. Hasta principios de la década de los ochenta, los palmarianos celebraron misa según la orden tridentina tradicional. Pero a partir de entonces, comenzaron a celebrar una versión muy breve, que dura menos de cinco minutos. Celebran series de dichas misas. Pueden celebrar diez seguidas.

Sin embargo, diría que hay poco en la teología palmariana que sea verdaderamente original. La mayoría de las enseñanzas se encuentran en los mensajes de apariciones marianas de los siglos XIX y XX, que no son reconocidos por la Iglesia Católica Romana. También incluyen ideas de la mística española MarÍa de Ágreda y de la mística alemana Anna Catharina Emmerich. Otra fuente de inspiración fueron las enseñanzas del papa alternativo francés (o antipapa) Clément XV, que murió en 1974. Incluso las enseñanzas más excepcionales de la iglesia palmariana existieron en la Iglesia Renovada de Clément XV. Por ejemplo, la creencia de que hay un planeta de María, donde los habitantes viven sin pecado. Aunque muchas de las enseñanzas palmarianas pueden parecer extrañas, pocas son realmente originales, si tenemos en cuenta las tradiciones apocalípticas católicas.

Un pontífice iracundo

Gregorio XVIII
Gregorio XVIII

El ex papa Gregorio XVIII (Jesús Ginés) se busca ahora la vida como crítico del Palmar. O el hombre que se percató de pronto de que lideraba una organización trucha. Una caída del guindo que, como todo en el Palmar es, al mismo tiempo, astuta y cínica, trágica y cómica, simple y circense. Si su papado hubiera sido un poco más abierto, quizá Jesús Ginés tuviera un punto más de credibilidad, pero no fue así.

Si Gregorio XVII era un místico, Gregorio XVIII fue un tecnócrata (las visiones místicas se acabaron a la muerte del fundador y primer líder del Palmar). Gregorio XVIII vendió las casas en Sevilla y alguna de las residencias de ancianos europeas para sanear las cuentas. También terminó las obras en la catedral 35 años después. Pero el papa gestor, con un carácter de perros, le cogió el gusto al ordeno y mando y al oscurantismo típico del Palmar. En un giro de aislamiento norcoreano, prohibió internet, los móviles, las películas y los periódicos dentro de la orden. “El hombre que seis meses antes había excomulgado a personas, incluidos niños, por vestir pijamas indecentes”… acabó en paños menores en ‘Interviú’, resume un asombrado Lundberg.

El actual pontífice, Pedro III, se despachó a gusto con su antecesor en una carta a sus feligreses: “Era incapaz de amar, sólo pensaba en sí mismo, su temperamento era insufrible, amigo de los lujos y extremadamente vanidoso”. Gregorio XVIII le ha devuelto ahora la visita.

¿Está el Palmar de Troya a punto de estallar y desaparecer por el sumidero de la historia medio siglo después? “A estas alturas es fácil sostener que el Palmar está en crisis, pero eso no es noticia” dada su trayectoria, escribe el teólogo sueco. Moraleja: cuando te alimentas de histrionismo, picaresca y delirio, lo que no mata, engorda. El Palmar se crece en el delirio.