Cuando sube el precio del barril de petróleo en el mercado internacional se extiende la sensación de que los precios de los carburantes se disparan. Llenar el depósito del coche se encarece repentinamente y parece que ese incremento es muy superior al que ocurre en el mercado. Sin embargo, no siempre es así. De hecho, la mayor parte de las veces no es así.

La evolución del precio del petróleo es mucho más volátil que la de los carburantes para vehículos. Eso significa que en fases bajistas, el crudo cae mucho más que los carburantes, pero en las épocas alcistas sube menos. En general, su comportamiento es mucho más estable y, en el largo plazo, tiende a beneficiar al consumidor. Esto no significa que en fases concretas el comportamiento de los carburantes sea peor que el precio del crudo en el mercado internacional, pero los datos muestran que, a lo largo de los años, es ligeramente beneficioso para los conductores.

Esto es así porque la tendencia de fondo del precio del petróleo es alcista, lo que tiene sentido si se tiene en cuenta que el resto de bienes y servicios también suben. Como el precio de los carburantes suele ser más estable, el resultado es que sube menos en el largo plazo. Al menos, así ha sido desde el año 2006, primer ejercicio completo con los datos del Boletín Petrolero que elabora semanalmente la Comisión Europea.

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Desde el año 2006 el precio del crudo ha experimentado fuertes subidas y bajadas, por lo que hay que tomar un promedio para ver cuál ha sido el precio que se ha pagado desde entonces. El resultado es que el precio medio del barril de Brent desde el inicio del año 2006 hasta ahora ha sido de 80 dólares, lo que significa una subida del 29% respecto al punto de inicio, en enero de 2006. De hecho, pese a la subida de las últimas semanas, el Brent cotiza en la zona de 78 dólares, por lo que todavía está un 3% por debajo de su nivel promedio de los últimos doce años y medio.

En este periodo, el precio medio de la gasolina Euro95 ha sido de 1,22 euros el litro, lo que significa que ha subido un 23%. Eso significa que a lo largo de estos años, el coste relativo de la gasolina ha sido seis puntos inferior al del barril de Brent. Esto no impide que se hayan producido años en los que el Brent tuvo un comportamiento mejor, pero la media es favorable al consumidor.

Cuando el precio del petróleo cae, lo hace más intensamente que las gasolinas, por eso da la sensación de que perjudica al consumidor

El caso del gasóleo es similar. Desde el año 2006 el precio medio que se ha pagado en las gasolineras españolas ha sido de 1,19 euros el litro. Eso significa una subida del precio superior al 23%, pero lejos del 29% de subida del barril de Brent. Datos que demuestran que, en el largo plazo, los consumidores tienden a salir beneficiados, aunque en fases concretas pierdan.

Mejor cuando sube el precio

La volatilidad de los combustibles es claramente inferior a la del barril de Brent. Esto provoca que en las fases bajistas del mercado, el precio en los mercados internacionales caiga mucho más rápido que en las gasolineras. Este efecto provoca la sensación de que, cuando hay mejoras en el precio, los consumidores se ven perjudicados. Y por un efecto base, parece que como los precios han caído tan lentamente, tardan poco en recuperar su precio inicial cuando vuelven las subidas.

Sin embargo, como la tendencia de fondo en el precio del crudo es alcista, los consumidores ganan más de lo que pierden. El año 2008 es un buen ejemplo. Ese ejercicio fue cuando estalló la crisis y el crudo contribuyó a dar ‘la puntilla’ a la inestabilidad financiera para hundir a la economía mundial. En los primeros meses de ese año, el precio del petróleo en los mercados internacionales se disparó hasta superar los 100 dólares por barril por primera vez. El precio medio de ese año del Brent subió un 35% respecto al precio medio del ejercicio anterior.

Sin embargo, la evolución de los precios en las gasolineras fue más estable. La gasolina subió un 7% (13% excluyendo los impuestos) y el gasóleo se encareció un 18% (un 29% sin impuestos). Esta diferencia permitió un ahorro considerable a los conductores durante ese año, aunque la sensación fuese de una subida constante de precios en las gasolineras.

Por el contrario, en el año 2009, cuando el mundo estaba ya inmerso en la mayor crisis en casi un siglo, los precios del crudo se desplomaron. El Brent cayó un 37% de media ese año, mientras que la gasolina bajó un 9% (20% sin impuestos) y el gasóleo, un 19% (31% sin impuestos). Estos dos ejemplos muestran lo que ha sido la constante del precio de los combustibles en comparación con el crudo: suben menos y también caen menos. Si la tendencia de fondo es alcista, el consumidor sale beneficiado.

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Este año 2018 el precio del petróleo está viviendo una auténtica escalada. El precio medio desde enero acumula una subida que supera ya el 26% respecto al ejercicio anterior. Una subida que también se experimenta en las gasolineras, pero a un ritmo muy inferior. El precio medio de la gasolina ha subido ya un 3% (5% sin impuestos) y el gasóleo se ha encarecido un 5% (8% sin impuestos).