Homeopatía, reiki, flores de Bach, acupuntura… Cualquier terapia alternativa de los humanos también está disponible para sus mascotas. Mientras algunos veterinarios critican la falta de evidencia científica de estos remedios y aseguran que son un “engaño”, otras clínicas las defienden sin rubor. ¿Con qué resultado?

“Empecé a utilizar las flores de Bach por falta de información”, declara a Teknautas Virginia Ramírez. Su gata tenía un problema de ansiedad y un etólogo –especialista en comportamiento– le recomendó esta solución. “Yo pensaba que sería algún tipo de remedio terapéutico. Igual que la manzanilla te asienta el estómago, supuse que sería algún compuesto que le diera más energía y más vitalidad, pensé que era algo físico”, afirma.

Las flores de Bach son un conjunto de 38 preparados que se elaboran a partir de flores que crecen en el Reino Unido. Según el británico Edward Bach, tienen propiedades curativas frente a problemas mentales y emocionales, como el miedo, la angustia, la impaciencia y la intolerancia, entre otros. Se elaboran a partir de la maceración en agua y brandy de flores maduras y son remedios similares a la homeopatía en el sentido de que los supuestos principios activos quedan muy diluidos en el producto final, aunque los estudios ni siquiera los encuentran en las plantas usadas.

“Empecé a utilizarlas por confianza en quien me lo recomendó, pero no detecté ningún cambio y poco a poco me fui informando más de qué era y cómo se preparaba”, comenta la propietaria, que además tiene un blog sobre gatos. Al final, “perdí toda intención de seguir utilizándolo”, confiesa, “es un placebo, pero no para el animal sino para la persona que se lo administra”.

Tras informarse, considera que “si las plantas utilizadas tienen algún tipo de beneficio terapéutico, se pierde en las diluciones. Demasiada agua, la concentración es mínima por no decir casi inexistente”, sentencia.

Preparado de flores de Bach (Pixabay)
Preparado de flores de Bach (Pixabay)

Por suerte para su gata, la ansiedad del animal se resolvió cambiando de etólogo y aplicando nuevas pautas para cambios conductuales. “El problema con las flores y con otras terapias alternativas es que la persona se autoconvence de estar consiguiendo una mejora sin que haya pruebas reales de ello. Mientras lo crea, no buscará una alternativa que sí corrija el problema. Y si se usan cuando el problema es físico, una enfermedad, el retraso en la búsqueda de la alternativa real, la veterinaria, puede resultar letal para el animal”, opina.

Las pseudociencias en el mundo veterinario comienzan a tener bastante penetración, pero “no tanta entre los profesionales”, asegura Carlos Rodríguez, que además de veterinario es escritor, divulgador y presentador del programa Como el perro y el gato, de Onda Cero. “Si tienen algún efecto, que puede que lo tengan, yo no lo entiendo”, apunta, denunciando la falta de evidencia científica que apoye estas prácticas, en particular, la homeopatía, que se basa en sucesivas diluciones de una sustancia hasta el punto de que a veces no queda ni una sola molécula de la misma en el producto final. A veces “se pone como ejemplo un solo caso y eso no tiene ninguna validez científica”.

Veterinarios que creen que funciona

La veterinaria Virginia Castedo defiende todo lo contrario y pone como ejemplo la gran aceptación que tienen estos tratamientos en países como Suiza. “Hay bastantes estudios, está muy comprobado que las terapias naturales funcionan, pero se está metiendo mucho ruido por parte de personas que las llaman pseudociencias y que en realidad ni siquiera conocen estas investigaciones”, afirma.

En su opinión, la principal ventaja de estos métodos alternativos, al igual que en la salud humana, es que carecen de efectos secundarios. Además, cita el principio de sinergia, según el cual se pueden combinar remedios, “por ejemplo, varias plantas”, y potenciar su efecto beneficioso. Aún así, no descarta la aplicación de las terapias naturales junto con los tratamientos convencionales: “Hay que ver cada caso en función de los resultados que queremos conseguir”.

Está muy comprobado que las terapias naturales funcionan, pero se está metiendo mucho ruido por parte de personas que las llaman pseudociencias

Otra propietaria nos habla exactamente de eso. “He usado flores de Bach con mi gata, pero no de forma aislada, sino además de la medicación y los tratamientos que la veterinaria me recetó para ella”, explica Cristina Felpeto. “El resultado para mí fue inexistente, tenía una enfermedad grave y esa terapia pretendía ser rebajar su nivel de estrés porque iba mucho al veterinario. Su enfermedad se curó gracias al tratamiento de células madre que le dieron y a una cirugía, pero no vi ningún efecto de calma sobre ella”, comenta.

En cambio, asegura que después usó un espray con feromonas y sí observó una ligera mejoría. “Las flores de Bach no me convencieron, no creo que le hicieran daño, pero tampoco vi que cumplieran su función”, sentencia.

Según Carlos Rodríguez, ahí está parte de la trampa: “Nadie ha demostrado que los remedios homeopáticos por sí mismos, de forma aislada e independiente, funcionen. Si los combinas con tratamientos convencionales, ¿cómo puedes saber cuál de los dos métodos ha sido el efectivo o que no se trata de una mejora espontánea?”, se pregunta.

Investigaciones que dejan mucho que desear

María Martínez, veterinaria especializada en mascotas exóticas, cree que los colegas que defienden las pseudociencias se agarran a estudios de pésima calidad. “Algunos se basan en la valoración de los propietarios, que pueden tener una falsa sensación de que su mascota ha mejorado”, comenta.

Pero incluso cuando las investigaciones tratan de analizar lesiones de manera objetiva, los estudios que respaldan las terapias alternativas suelen ser un desastre.

Perros en Chernobil (Reuters)
Perros en Chernobil (Reuters)

Un ejemplo paradigmático es un trabajo sobre la efectividad de la homeopatía para la dermatitis atópica canina, un problema estacional que causa inflamación de la piel y picores. El estudio sólo incluyó 20 perros, 15 de ellos no mejoraron y sólo pasaron a una segunda fase los cinco que sí lo hicieron. De ellos, uno acabó por ser sacrificado por otro problema y tres alternaron la homeopatía con un placebo y sus dueños trataban de adivinar si, efectivamente, estaban siendo tratados o no.

“Estamos hablando de una enfermedad estacional, es decir, que pudo desaparecer de forma natural con el paso del tiempo y aún así los defensores de la homeopatía echan mano de este tipo de investigaciones para decir que funciona, es de risa”, comenta.

El placebo de los animales: que les hagas caso

Además, existe otro factor crucial que distorsiona la percepción de los efectos de estos remedios, un particular efecto placebo que se puede dar en los animales. “Evidentemente, en veterinaria no hay autoengaño, como pasa con las personas, pero el simple hecho de que una mascota vea que le prestas mucha atención cuando está enferma ya implica que puede mejorar”, apunta.

A pesar de todo, comprende en parte que algunos de sus colegas de profesión ofrezcan terapias alternativas como parte del negocio. “A veces te llega un propietario que quiere este tipo de tratamientos y esto no es la Seguridad Social, aquí todo el mundo paga y existe muy poca fidelización”, señala.

Terapia de 'reiki' en el hospital Ramón y Cajal (Telemadrid)
Terapia de ‘reiki’ en el hospital Ramón y Cajal (Telemadrid)

Y no es nada nuevo: “Cuando yo acabé la carrera, hace 15 años, ya había cursos para veterinarios de acupuntura, homeopatía y reiki, yo no sabía de qué iban y me apunté hasta que vi que no tenían ninguna lógica a la hora de curar enfermedades”.

No obstante, “vamos a remolque de la salud humana”, asegura, “a veces no sabes muy bien qué hacer y esto da dinero, aparte de que hay cierta presión por parte de los laboratorios e incluso los colegios profesionales publicitan este tipo de cosas entre sus asociados”.

Antivacunas y veganismo, una forma de “maltrato”

Las ideas de los propietarios son clave en esta moda. José Luis Rodríguez, dueño de cinco mascotas, reconoce que buscó las terapias alternativas porque su mujer había recurrido a ellas y pensaron probar “a ver si hacían algo” en animales. Ahora también se cuentan entre los desengañados.

Según los veterinarios, muchas de las personas que preguntan por pseudoterapias también son partidarias de trasladar al mundo animal otras ideas anticientíficas, como el movimiento antivacunas. “No tiene sentido, aunque en algún caso pueda haber una reacción adversa, es un tema que está bien manejado y tenemos el ejemplo de la rabia, una enfermedad casi desaparecida gracias a que las vacunas han sido obligatorias”, afirma Carlos Rodríguez.

Lo curioso es que en humanos se alega que las vacunas pueden provocar autismo, cuando en animales este problema no existe

“Lo curioso es que en humanos se alega que las vacunas pueden provocar autismo”, apunta María Martínez en referencia a un estudio que se demostró fraudulento, “cuando en animales este problema no existe”.

En la obsesión por “humanizar” a sus animales, algunos van demasiado lejos. Por ejemplo, “el veganismo es una opción respetable y envidiable, pero llegar a ser vegano requiere asesoramiento y mucho esfuerzo y no puedes obligar a tu animal de compañía a serlo, sobre todo en el caso del gato, que es un carnívoro estricto”, señala el veterinario de Onda Cero. “Es verdad que ya hay productos no cárnicos en el mercado, pero no están bien hechos, así que convertir en vegano a tu mascota es una acción lesiva, una forma de maltrato”, sentencia.