Oriol Junqueras ha comparecido este lunes en el Tribunal Supremo para un turno de última palabra ante el instructor del caso, el magistrado Pablo Llarena. El trámite celebrado es la llamada declaración indagatoria, en la que el juez entrega al afectado el auto de procesamiento y le ofrece la posibilidad de pronunciarse sobre su contenido. Este auto es el que fija los hechos que pueden ser objeto de acusación en el juicio y en la práctica se dicta cuando el juez da por concluida la investigación. Así pues, suele corresponder con la última comparecencia del imputado ante el instructor antes de pasar a manos del tribunal que se encargará del juicio.

El ex vicepresidente de la Generalitat, en prisión por el 1-O, ha sido el primer procesado citado. Según fuentes de la acusación, Junqueras ha afirmado que “se está vulnerando la libertad ideológica” y, en la línea de declaraciones anteriores, se ha descrito como un hombre de paz incapaz de planear los actos de violencia que recoge el auto de procesamiento. “Creo en la dignidad humana, en el pacifismo y en la convivencia”, ha afirmado, según esas fuentes. Y lo ha hecho al tiempo que negaba la esencia de lo que se está investigando: “Convocar un referéndum no es delito”.

Como en el resto de miembros del Govern, la rebelión por la que Llarena procesa a Junqueras es del tipo agravado, ya que se habría cometido junto al delito de malversación. Sobre este aspecto, el ex vicepresident ha declarado que “no se ha dedicado un solo euro del presupuesto al proceso”.

Junqueras ha explicado que sólo iba a responder a su defensa, por lo que el juez no ha dado turno de preguntas a la Fiscalía y a Vox, que ejerce la acusación popular. Por primera vez ha podido estar presente en una vista la defensa del ex presidentCarles Puigdemont. Hasta el momento del procesamiento, el hecho de haber huido había llevado al juez a rechazar que pudiera personarse en la causa.

Tras Junqueras estaba citados el ex responsable de ANC, Jordi Sànchez, que también ha sido trasladados a la sede judicial desde prisión. Sànchez ha sostenido que en el Supremo se está llevando a cabo una causa contra personas, sino una “causa general” contra una ideología.

Sànchez ha reprochado a Llarena que no le permitiera salir de prisión para presentarse al Pleno de investidura como president, lo que supone “vulnerar” sus “derechos políticos”. Y le ha dicho al instructor -según fuentes presentes en la vista, con tono duro y mirando fijamente a los ojos- que percibe “una clara falta de objetividad” en sus resoluciones. Entre otras cosas, por no seguir las indicaciones de la ONU sobre el conflicto de Cataluña.

Ciñéndose más en concreto a los indicios del auto de procesamiento, el imputado ha querido resaltar que sus contactos con el Govern -en particular con los consellers de Interior- no fueron algo exclusivo del 1-O, sino que eran habituales como responsable de la ANC.

El último citado este lunes por Llarena era el responsable de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, que ha coincidido con sus predecesores en que está habiendo una “vulneración” de la libertad ideológica y de expresión.

También ha celebrado hoy las declaraciones indagatorias la juez de la Audiencia NacionalCarmen Lamela. En este caso los procesamientos de los imputados bajo su competencia son por los delitos de sedición y pertenencia a organización criminal. Han pasado ante la magistrada ex Mayor de los MossosJosep Lluís Trapero, el ex director de este Cuerpo Pere Soler y el ex secretario general de Interior de la Generalitat César Puig. También, aunque por videoconferencia, la intendente de los Mossos Teresa Laplana. Ha sido un trámite de pocos minutos en los que los procesados no han querido declarar, según fuentes jurídicas.