Los pensionistas tomaron ayer la calle de casi 100 ciudades de España para protestar por la «subida de mierda» del 0,25%, y con el objetivo de presionar al Gobierno para que elimine tanto el Factor de Sostenibilidad como el Índice de Revalorización de las pensiones, que limita las subidas precisamente a ese 0,25% en las situaciones de déficit de la Seguridad Social, y que vuelva a ligar las prestaciones al IPC. Sin embargo, CCOO y UGT, que convocaron estas protestas, no sólo lo hicieron por los actuales jubilados sino también por los del futuro. Porque ellos, según los representantes sindicales, serán los grandes perjudicados de la actual situación del sistema.

«El Factor de Sostenibilidad rebaja las futuras pensiones un 30%», señaló Pepe Álvarez, secretario general de UGT, antes del inicio de la manifestación que en Madrid fue desde la plaza de Neptuno hasta la Puerta del Sol pasando por el Congreso de los Diputados. «Los trabajadores que hoy tienen 40 años van a ser los grandes perdedores», prosiguió, Luis Miguel López Reillo, secretario seneral de UGT Madrid, mientras que Jaime Cedrún, secretario de CCOO Madrid, fue más allá y puso cifras concretas a los efectos de las últimas reformas de las pensiones: «Las pensiones de 1.050 euros se van a quedar en 850 euros».

El Factor de Sostenibilidad entrará en vigor el próximo año, e introduce en el cálculo de la primera pensión nuevos factores como la esperanza de vida. A través de esta medida, el Gobierno pretende ajustar el sistema al sensible aumento de la esperanza de vida, y la mayor parte de los economistas consideran que es vital para el futuro de la Seguridad Social.

Sin embargo, los sindicatos remarcan que es inaceptable porque «supondrá que los futuros pensionistas verán reducida su pensión inicial un 7% en 10 años, más de un 10% en 15 años, incrementándose el recorte de forma progresiva». Por ello, uno de los objetivos de las manifestaciones de ayer, que tendrán su continuidad en otras movilizaciones «multitudinarias» como las del próximo 1 de mayo, es que el Ejecutivo de Mariano Rajoy derogue la reforma de 2013.

Para compensar el efecto que tendría la eliminación del Factor de Sostenibilidad, Álvarez acompañó sus exigencias con algunas propuestas concretas como «acabar con los gastos impropios» del sistema. En concreto, el responsable de UGT señaló que las pensiones no contributivas deberían correr a cargo de los Presupuestos Generales del Estado, al igual que las políticas activas de empleo, como puede ser la tarifa plana para los autónomos, o los gastos de personal de la Seguridad Social.

Esta es una propuesta que ya han realizado algunos partidos, que incluso ha sido barajada por el Ministerio de Empleo, y que ha sido analizada en varios informes en los que se concluye que, de acometer estas reformas, el futuro de la Seguridad Social estaría asegurado. El problema es que el agujero se trasladaría a las cuentas públicas, que tendrían que buscar los ingresos necesarios para afrontar el gasto mediante, probablemente, nuevos impuestos.

Reforma laboral y ‘toma’ del Congreso

Otro aspecto que destacaron los representantes sindicales es el negativo impacto que, en su opinión, ha tenido la reforma laboral sobre el sistema de las pensiones. Muchos de los empleos que se han creado tras esta modificación, apuntaron, son de baja calidad, a tiempo parcial y, en definitiva, con un nivel muy bajo de aportaciones a la Seguridad Social. Esto hace que los ingresos del sistema hayan resentido, hasta el punto de «agotar el Fondo de Reserva de las pensiones que llegó a tener casi 70.000 millones».

Para protestar por todo ello, miles de jubilados y pensionistas paralizaron el centro de la capital y se manifestaron entre la fuente de Neptuno y la Puerta del Sol. Esto supone que la manifestación pasó por delante del Congreso de los Diputados donde los pensionistas y jubilados ya protestaron el pasado mes de febrero en una concentración que surgió de manera espontánea. Este domingo, en cambio, la toma fue totalmente organizada, con parones delante del hemiciclo que los manifestantes han aprovechado para llamar «ladrones» a los diputados y asegurar que «aquí está la cueva de Alí Babá».