Juicio por las agresiones a los guardias civiles de Alsasua en la Audiencia Nacional Fernando VillarEFE

El acusado Jokin Unamuno Goicoetxea se acercó a los dos agentes de la Guardia Civil víctimas de las presuntas agresiones cometidas en Alsasua (Navarra) el 15 de octubre de 2016 con la intención de recriminarles por multas que le habían puesto “un tiempo atrás”, pero “no de manera agresiva”. “En ningún momento para provocar pelea”.

El acusado Ohian Arnanz Ciordia se enfrentó “verbalmente en un momento determinado” con el teniente de la Guardia Civil víctima de los hechos enjuiciados porque vio que “estaba discutiendo con unos chavales” y fue “a intentar calmar la situación”.

El acusado Adur Ramírez de Alda Pozueta no pasó por el Bar Koxka donde sucedieron las agresiones. Se fue directamente a casa. “No dicen la verdad o me confunden con otro”. “Nunca tuve con ellos ningún problema”.

Así han declarado los tres acusados considerados por el Ministerio Público como “tres de las personas que agredieron con gran violencia y brutalidad” al teniente y al sargento de este cuerpo policial, víctimas de los hechos, en una primera sesión ante el tribunal de la Audiencia Nacional que juzga el caso de las agresiones cometidas contra dos agentes de la Guardia Civil y sus respectivas parejas.

Dos de ellos han reconocido “enfrentamientos verbales” con los guardias civiles, mientras el otro acusado se desvincula de los hechos asegurando no haber entrado en el local donde se produjeron los hechos enjuiciados. Los tres están en prisión provisional y se enfrentan a una petición de condena por parte de la Fiscalía de 50 años de cárcel, salvo Ohian Arnanz, para el que el fiscal pide 62 años y seis meses.

“Siento que ocurriese lo que ocurrió esa noche”, ha declarado Jokin Unamuno a preguntas de su abogada, justificando su comportamiento en que “estaba muy borracho”. “Durante todo el día estuve bebiendo cerveza y vino y después cubatas. Iba bastante bebido”, insistió al tribunal que preside la magistrada Concepción Espejel.

Dicho esto, Unamuno, acusado de haber salido del bar golpeando al teniente para después golpear al sargento, reconoció al tribunal que insultó a los agentes, pero volvió a recurrir a su situación de embriaguez para justificar que no recuerda que les dijera “hijos de puta”. Admite haber mantenido una discusión con el teniente, pero niega “expresiones malsonantes”. La Fiscalía le acusa de gritar a los agentes: “Iros de aquí que os vamos a matar por ser guardias civiles”.

Jokin Unamuno fue el único detenido en la noche de los hechos. Tras su declaración, el representante del Ministerio Fiscal, José Perals, que no pudo interrogar al acusado ya que éste sólo accedió a responder a preguntas de su abogado -al igual que el resto de los acusados-, advirtió al tribunal de la existencia de “contradicciones” entre su testimonio y el que prestó ante la juez instructora del caso, la magistrada de la Audiencia Nacional Carmen Lamela.

El acusado “dijo que no conocía de antes a los guardias civiles agredidos, que nunca le habían multado, que no les conocía de nada”, recordó el fiscal. Ante esta acusación, Unamuno respondió reconociendo las contradicciones “debido posiblemente a la nebulosa de lo que había bebido”.

En total, hay ocho personas sentadas en el banquillo por delitos de lesiones y amenazas terroristas. Ninguno ha admitido preguntas del Ministerio Público, ni de ninguna acusación, ni de otro abogado que no fuera el suyo.