Jaime Echegoyen, presidente de la Sareb, durante una presentación de resultados
Jaime Echegoyen, presidente de la Sareb, durante una presentación de resultados – EFE

La Sareb lanza un buscador de subastas judiciales en las que se venden pisos, casas y terrenos que son garantía de alguno de los préstamos del llamado «banco malo»

MADRID13/02/2018 02:20hActualizado:13/02/2018 02:20h

La democratización de los chollos inmobiliarios es uno de los legados que han dejado los diez años de indigestión de ladrillo que sufrió nuestra economía. Porque si acceder a comprar una vivienda embargada era antes una oportunidad al alcance de unos pocos elegidos, desde ahora es posible hacerlo al más puro estilo Idealista. El llamado banco malo, la Sareb, ha incorporado en su página web un buscador de subastas electrónicas vinculadas a su cartera de inmuebles. En concreto, se trata de subastas judiciales en las que se venden pisos, casas y terrenos que son garantía de alguno de los préstamos de Sareb.

La búsqueda se puede realizar por ubicación, tipo de vivienda o incluso con el número de referencia de las subastas. De esta forma se accede a las fichas proporcionadas por el juzgado, notario o entidad que se encargue de todo el proceso de venta. Desde el ordenador o el móvil se obtiene así la información sobre la dirección exacta de la vivienda, el rango de fechas durante el cual se pueden presentar pujas y su valor en escrituras. Actualmente hay disponibles casi 600 lotes repartidos por diferentes comunidades autónomas.

El banco malo fue el clavo ardiendo al que tuvieron que agarrarse algunas entidades de nuestro sistema financiero. Se trataba evitar el colapso de sus balances debido al exceso de inmuebles que habían financiado en los años dorados y que con la llegada de la crisis se dejaron de pagar. Las entidades vieron cómo, muy a su pesar, se convertían en las mayores inmobiliarias de España y el Gobierno ideó una suerte de contenedor en el que aparcar los activos que estaban intoxicando a buena parte del sistema.