Gracias a Robert Fitzroy la Armada Británica sustituyó “lardobard” (babor) por el vocablo “port”, para evitar confusiones con “starboard” (estribor)

09/02/2018 21:06hActualizado:11/02/2018 20:43h

Las consecuencias históricas, científicas y religiosas del viaje que a bordo del “HMS Beagle” realizó Charles Darwin (1809-1882) entre 1831 y 1836 están fuera de toda duda. Quizás no sea tan conocido, excepto por los amantes del montañismo, el nombre del capitán –Robert Fitzroy (1805-1865)- y su apasionante biografía.

Antes de entrar en detalles es preciso matizar que el prefijo inglés “Fitz” significa que el origen del linaje familiar fue un hijo ilegítimo de un rey o un de un noble. Parece ser que en el caso de Robert Fitzroy un antepasado suyo era hijo ilegítimo del rey Carlos II y de Bárbara de Viliers.

Fue precisamente su estirpe familiar la que propició que a la edad de 23 años se le encomendara el mando de un navío que realizó un viaje con fines científicos al extremo meridional del continente americano. En este viaje Fitzroy realizó una completa exploración hidrográfica de la zona, pero echó en falta un científico que pudiera completar esta labor en tierra. Esta fue precisamente la razón por la que decidió incluir a un joven Charles Darwin cuando se le concedió el almirantazgo de la circunnavegación a bordo del “HMS Beagle”.