La infertilidad es un problema de salud
La infertilidad es un problema de salud – ARCHIVO

FERTILIDAD

La probabilidad de tener un bebé por reproducción asistida es igual con los embriones congelados que con los frescos, si bien la criopreservación encarece el procedimiento

MADRID11/01/2018 16:44hActualizado:11/01/2018 17:21h

Cuando una pareja se somete a un ciclo de fertilización o fecundación in vitro (FIV), es frecuente que el número de embriones obtenidos sea superior al que finalmente se va a transferir. Por tanto, y con objeto de mejorar sus probabilidades de tener el ansiado bebé, las parejas suelen optar por congelar –o ‘criopreservar’– los embriones ‘sobrantes’, que siempre podrán ser transferidos en un futuro –ya sea porque la transferencia del primer embrión ‘fresco’ no ha tenido éxito o porque quieren tener más hijos–. Sin embargo, también hay muchas clínicas de FIV que trabajan exclusivamente con embriones congelados, no con frescos. Pero, la probabilidad de lograr la gestación y, lo que es más importante, de tener un bebé, ¿varía en función de que el embrión transferido sea fresco o congelado? Pues según concluye un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Medicina y Farmacia de Ciudad Ho Chi Min (Vietnam) y de la Universidad de Adelaida (Australia), no. Es la misma.

Como explica Lan N. Vuong, director de esta investigación publicada en la revista «The New England Journal of Medicine», «las técnicas de congelación de embriones son cada vez más comunes en las clínicas de fertilidad de todo el mundo. Esta es una de las razones por las que nuestro trabajo es importante para los especialistas en fertilidad, los investigadores y, por supuesto, para las parejas que esperan tener un bebé».

¿Frescos o congelados?

El estudio fue llevado a cabo con la participación de cerca de 800 mujeres que, con un problema de infertilidad no causado por el síndrome de ovario poliquístico, se sometieron a un único ciclo de FIV en el que recibieron la transferencia de un embrión fresco o congelado. ¿Y qué pasó? Pues que concluido el ciclo, la tasa de embarazo resultó prácticamente similar para ambos casos: del 36% en caso de recibir un embrión congelado, y del 35% en caso de recibir un embrión fresco.