La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, saluda al...
La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, saluda al presidente del Senado, Pío García Escudero ALBERTO DI LOLLI

La reforma de la Constitución no genera consenso ni en el seno del PSOE. El líder de la oposición, Pedro Sánchez, y la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, discreparon ayer en el Congreso sobre si la Carta Magna podrá o no ser objeto de cambios esta legislatura. Sánchez se mostró optimista y convencido de que así será y de que Mariano Rajoy “cumplirá su compromiso” para abrir el debate sobre la reforma dentro de seis meses.

El secretario general del PSOE aseguró que es “necesario forjar nuevos consensos” no sólo para mejorar el encaje territorial de España, sino también “para salvaguardar nuevos derechos”.

En conversación informal con periodistas, se mostró convencido de que el diálogo para reformar la Carta Magna se abrirá en el segundo semestre de 2018 y fue optimista al apuntar que estas negociaciones podrán llegar a buen puerto porque no ve excesivas discrepancias, ni siquiera en el tema territorial, entre los grandes partidos.

Justo tras Sánchez tomó la palabra la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. La jefa del Ejecutivo andaluz insistió en que “es urgente y necesario” reformar la Constitución. “La mejor manera de defenderla”, añadió, “es reformarla desde la honestidad, la responsabilidad y la generosidad”.

Díaz entiende que es muy difícil que la reforma se lleve a cabo porque Podemos y el PP “no tienen voluntad de hacerlo”. El partido de Pablo Iglesias “quiere cambiarlo todo” e “intentará que esa reforma no sea posible”. Y el PP porque Mariano Rajoy está “en su estado puro”: “Ni es un reformista convencido” ni está “dispuesto a poner toda la carne en el asador para dar a este país la reforma necesaria que garantice el modelo de convivencia en los próximos años”.

El presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, abogó por su parte por que se reforme el modelo de financiación antes de revisar la Constitución.

Los líderes de Podemos y Ciudadanos abogaron en el mismo acto por reformar la Constitución, pero sus propuestas maximalistas evidenciaron la enorme dificultad de que ambos puedan impulsar un mismo texto. Pablo Iglesias propuso reformar la Carta Magna en torno a cinco grandes ejes: cambiar primero la ley electoral para hacerla más proporcional; garantizar la independencia de la justicia; blindar los derechos sociales; luchar contra la corrupción con medidas como la prohibición de las puertas giratorias; y garantizar la plurinacionalidad y el derecho a decidir.

Albert Rivera, por su parte, confirmó que el texto constitucional “necesita una actualización” pero rechazó que ésta sirva para “dar privilegios” a algunos territorios y crear con ello ciudadanos “de primera y de segunda”.