Cristiano Ronaldo abandona el césped del Bernabéu tras el partido frente al Dortmund. REUTERS

El travieso fútbol. El Real Madrid ha pasado tardes esta temporada desperdiciando ocasiones una tras otra, desesperados sus delanteros. Podría haber seguido jugando tres o cuatro horas ante porterías inmensas que ni así habría marcado. Tal falta de puntería le tiene deprimido en la Liga, en peligrosa posición. Pero es sonar la musiquilla de la Champions, y a este equipo se le encienden las luces, cuadra la posición, ajusta la mirilla y pum: gol. Este miércoles en sus dos primeras llegadas acertó, primero en medio dejada ¿sin querer? de Isco a Mayoral y después en espectacular disparo de Cristiano Ronaldo. El portero saludó resignado a la pelota.

El noveno tanto del delantero en esta Copa de Europa le dio un nuevo récord, el de ser el único jugador que ha marcado en todas las jornadas de la primera fase del torneo. Así se ajustó el chaqué CR para la gala de este jueves en París, donde recibirá su quinto Balón de Oro. Cosa seria. Se marchó a celebrarlo con Sergio Ramos, haciendo piña el resto después. El abrazo de los dos jugadores más importantes del vestuario tenía miga, tras sus diferentes opiniones sobre la plantilla.

Problemas en defensa

Después llegó el despiste, la falta de tensión de una cita sin nada en juego para los blancos, que los alemanes aprovecharon para subirse al partido. Lucas Vázquez lo arregló al final. Poco antes Varane sufrió otra lesión muscular y dejó la defensa tiritando para recibir el sábado al Sevilla: Carvajal, Casemiro y Ramos, sancionados. Y Vallejo, con molestias. Zidane quizá no tenga más remedio que colocar a Llorente junto a Nacho en el centro de la zaga

Ahora, como en la pasada Champions, el Real Madrid está obligado a mirar hacia arriba en el sorteo de los octavos, al terminar segundo tras el Tottenham. Tal hándicap no frenó su camino hacia el título, a pesar de las incomodidades lógicas que conlleva jugar la vuelta de la primera eliminatoria fuera de casa. En Nápoles pasó un mal rato, sin mayores consecuencias. Su destino esta vez lo conocerá el lunes, desde Abu Dhabi, donde aterriza el domingo para intentar ganar el Mundial de Clubes, su quinto título de 2017.

Roma y Besiktas, los preferidos

Después le llegará el clásico el 23 de diciembre para intentar arreglar sus asuntos ligueros, la Copa en enero y la Champions en febrero. En el vistazo a los posibles rivales se encuentran rápidamente bolas más atractivas que otras, aunque luego esta peculiar competición guarda sorpresas. La Roma y el Besiktas son los preferidos por el equipo de Zinedine Zidane, los dos primeros con menos cartel. Con los italianos ya se cruzaron en los octavos de 2016, rumbo a la Undécima.

El resto de opciones en los bombos son bastante menos apetecibles, con el PSG y el Manchester City como los escudos que más calambre dan a priori por el actual estado de forma que lucen, imparables en sus ligas. Guardiola, Neymar, Mourinho (si fuera el United), el Liverpool de Klopp… Todo tendría su punto de morbo ante el equipo blanco, convertido para ellos en el coco del sorteo. Medirse en octavos al ganador de las dos últimas Champions no parece el plan soñado, por muchas revoluciones que haya bajado. «En febrero estaremos bien», promete ZZ. El Sevilla comparte visión con el Madrid, en riesgo de quedar con feo adversario. Para el Barcelona, el único club español que estará en el bombo A de los cabezas de serie, las peores noticias serían el Chelsea o el Bayern.