La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes Juan Carlos HidalgoEFE

El Gobierno, a través de distintos interlocutores, contempló ayer con mucho escepticismo la propuesta de que el País Vasco y Navarra, las dos comunidades con un régimen económico propio, contribuyan a la solidaridad interterritorial al igual que lo hacen el resto de regiones. Cristina Cifuentes puso ayer voz a esta idea en la conmemoración en el Congreso del Día de las Constitución, después de que 13 comunidades autónomas, del PP y del PSOE, hayan solicitado este cambio en las alegaciones presentadas al informe de los expertos encargados de pergeñar un nuevo sistema de financiación.

Cifuentes, la única de los presidentes populares que había esquivado hasta ahora las críticas al Cupo vasco, pidió públicamente que estas comunidades se incorporen a la financiación del mecanismo de nivelación interterritorial. En los últimos días también lo ha verbalizado el presidente valenciano, Ximo Puig, y el asturiano, Javier Fernández.

La presidenta de la Comunidad de Madrid aseguró que no cuestiona el Cupo vasco, que está en la Constitución y no es “discutible”, y tampoco refutó su cómputo porque “no le corresponde”. Pero sostuvo que tanto País Vasco como Navarra deben colaborar con el fondo de solidaridad. Hasta ahora ningún dirigente del PP se había pronunciado de manera tan nítida sobre este tema.

Este planteamiento no encontró receptividad en el Gobierno. Desde el Ejecutivo se señaló que estas dos autonomías “ya contribuyen”. En el caso vasco, el último cálculo del Cupo permitirá que reciba más dinero del que aporta.

El presidente, en un corrillo con periodistas, reclamó que se “concreten las propuestas” y lamentó que las exigencias de que reforme el modelo de financiación no vayan acompañadas de nuevas ideas. “Digan ustedes qué quieren”, señaló, en referencia al PSOE, con quien el ministro de Hacienda se ha reunido recientemente.

Montoro tampoco dio cobertura a esta opción. No quiso hacer comentarios pero fue suficiente con su gestualidad. Sí hizo una reflexión: ·No entiendo porqué hay que revisar todo en este país todos los días”.

El Gobierno tiene aún pendiente la aprobación de los presupuestos de este año y para ello necesita los votos del PNV.

En conversación con la prensa Montoro demoró la apertura real del debate de la financiación a la normalización política de Cataluña. Habrá que esperar no sólo al resultado de las elecciones sino a la constitución del nuevo Govern. “No se puede reformar la financiación sin Cataluña”, aseguró.

Rajoy insistió en que tienen 137 diputados y que sin los socialistas no puede hacer nada. El jefe del Ejecutivo hizo estas manifestaciones después de que la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, urgiera al Gobierno a convocar este mes el Consejo de Política Financiera y Fiscal para abordar la reforma y cumplir el compromiso adquirido en la Conferencia de Presidentes. Rajoy se mostró molesto con esta premura pero aún así reiteró que su propósito es intentar el acuerdo con el PSOE.

Como Susana Díaz, también Cifuentes consideró “urgente” la nueva financiación. Todos estos deseos se toparon con el criterio del ministro de Hacienda. Pese a la reclamación colectiva de una nueva financiación el ministro aseguró que a la gente no le “preocupa” este asunto sino las pensiones o el empleo y que esto está ligado a la recuperación económica. Y en este punto volvió a pronunciar la palabra mágica: “Cataluña”.